La evolución del oso polar
A pesar de que el oso polar entra en la categoría de ser un oso, hay evidencia científica que demuestra que se ha convertido en una especie definida por su cuenta. Esto se debe a que hay muchas diferencias entre ellos y otros osos. La profundidad de esta investigación continúa, debido a los muchos elementos de los osos polares de los cuales aun no se conoce lo suficiente. Se cree que el oso pardo es una especie con la que está más estrechamente relacionado.
Teniendo como base los datos que se tienen de los inicios de los osos pardos, los osos polares son más pequeños de lo que eran ellos en el pasado. Se cree que esto tiene que ver con los cambios físicos que tuvieron lugar en sus cuerpos para ser capaces de adaptarse mejor a su supervivencia en el agua. Tal vez como se encontraron con menos alimentos para consumir no crecieron mucho. La genética que vincula a los osos polares con los anteriores indica que estos últimos fueron no solo más grandes en tamaño, sino también que no vivieron tanto tiempo como lo hacen hoy los osos polares.
La investigación científica que se ha realizado sobre el tema, incluyendo el ADN, indica que esa es la familia de la cual se derivan los osos polares. Esto se basa en la información que se tiene a partir de restos de osos polares que son aproximadamente de 100.000 años. Esos son los restos más antiguos que hasta ahora han sido descubiertos.
Un hecho sorprendente para los expertos a considerar es que los osos polares no hibernan, solo las hembras que están embarazadas, pero no es un estado de sueño constante. Se cree que estos osos evolucionaron a partir de la necesidad de hibernar. Son capaces de sobrevivir en un estado de vigilia gracias a las capas de grasa debajo de la piel. Otros tipos de osos hibernan, debido a la falta de alimentos en ciertas épocas del año. Sin embargo, eso no es un problema para el oso polar.